martes, 10 de abril de 2007

Il mosca schiacciato

No seamos rastreri, Argento puso mucho empeño en éste inconfundible giallo, que además supuso el cierre de su exitosa trilogía zoológica tras la genial El pájaro de las plumas de cristal y la irregular El gato de las nueve colas. Algunos acusan a Cuatro moscas sobre el terciopelo gris de carecer de estilo (no es verdad), también de falta de sangre y morbo (qué equivocados están, mamma mía). Sí es verdad que no sigue la misma tónica que las anteriores, que el sutilismo elíptico de El pájaro... casi había desaparecido en El gato... y en Cuatro moscas... lo hace del todo, capiti, capiti, pero Argento supo sacarle partido a un argumento necesariamente descabellado y enrevesado como mandan lo cánones amarillentos al que hacía brillar con luz muy propia las excelencias de cromática sencillez de Fran Di Giacomo (éste Argento siempre cambiando de iluminador). Cierto es también que el vhs español venía con cortes importantes y muchos no pudimos apreciarlo como merecía. Pero eso ahora ha cambiado tanto como debería hacerlo nuestra opinión sobre Cuatro moscas... Tenemos dvd y tenemos e-mule, que Dios bendiga a ambos medios, y es genial comprobar lo mucho que gana Cuatro moscas... con su scoparro tonificante y sus escenas uncut de puta madre ahí.

¿Qué el guión es una payasada? Claro, ha de serlo, pero inolvidables son, a nuestros ojos, todos los crímenes (sobre todo el primero, promotor del embrollo y una virguería técnica y formal que paraliza el habla), ese giro final que qué más nos da pero qué guay y qué bien resuelto está, ese Bud Spencer que hace entrever su verdadera personalidad homosexual y un protagonista (Michael Brandon), batería de un grupo rockerillo, que sirve como espejo personal al propio Argento, pintado como un ingenuo macarrilla, un puto pringado perfecto para el blanco (ya, ya sé, debería haber dicho amarillo, recurrentes) de un giallo.

Quién lo hubiera dicho, Cuatro moscas... es hoy mi preferida de la trilogía zoológica de Argento. Es incluso más violenta que las anteriores y el pulso incontrolable de Argento aquí está tan pronunciado como en sus mejores obras, al menos en lo que a crímenes se refiere. Dadle una oportunidad aquellos que aún no conocéis la original. Lo pasareis de puta madre, en serio.

No hay comentarios: