sábado, 21 de abril de 2007

La peli dei ratti che hanno messo voi interni ed a permesso dalla bocca

“En el 2015 de la era cristiana triunfa finalmente la insensibilidad del hombre y los cinco continentes son devastados por bombas atómicas...
Aterrorizados por la matanza y la destrucción, los pocos supervivientes de la catástrofe buscan refugio bajo tierra...
A partir de ese momento comenzará la era conocida como “después de la bomba”, el periodo de la segunda raza humana...
Un siglo después, algunos hombres, insatisfechos por el sistema impuesto por la nueva humanidad, deciden revelarse y volver a vivir sobre la superficie de la tierra como hicieron sus antepasados. De esto modo surge otra raza, la de los nuevos primitivos...
Durante mucho tiempo las dos comunidades no tienen contacto entre si, las gentes que continúan viviendo bajo tierra son sofisticadas, desprecian a los primitivos por considerarles salvajes...
Esta historia comienza en la superficie de la tierra, en el año 225 D.D.
(Después de la bomba)”.


El siguiente texto comprendedlo como un ejercicio puramente sentimental, personal, si queréis. Esta es la película que en eones de tiempo intenté conseguir costara lo que costara. En la subterránea odisea de los trueques de material fílmico de culto en los foros de internet, antes de la inteligente y multidinaria inserción de ésta en el e-mule con desgarbo, respeto y generosidad, y antes de siquiera conocer las flamantes posibilidades (a veces limitadas pero siempre bien intencionadas) de tan extraordinario (si se le sabe sacar el jugo) medio, Rats, nights of terror (Año 225, después del holocausto para nosotros), para mi todavía no tenía nombre. Era absolutamente un misterio, un título fantasma, de nacionalidad desconocida y equipo técnico-artístico igualmente desconocido. Por el camino conseguí la estupenda Willard, conseguí Ben, su graciosa secuela, pero ninguna de ellas era “la peli con ratas que se te meten dentro y salen por la boca” que tan alucinado me dejó la primera vez que la vi, alquilada por mi padre cuando yo tenía unos escasos 7 u 8 años, y es muy posible que tal vez menos. Lo que mejor recordaba de ella eran sus escenas horripilantes, que entonces me parecieron exasperadamente realistas y morbosas. A toda costa necesitaba conseguirla, e incluso volver a verla el día siguiente de haberla visto. Un gran disgusto cogí cuando, al volver del colegio, descubrí que “la peli con ratas que se te meten dentro y salen por la boca” ya no estaba, había sido devuelta al videoclub. Mi madre, preocupada, le pidió a mi padre que volviera a alquilarla porque su hijo, el muy ansioso y cabezota, necesitaba volver a verla. “Hostia, pero si ya no me acuerdo de cómo se llama”, recuerdo bien que me dijo mi padre con ese acento valenciano tan característico suyo. Pero vamos, que no perdí el tiempo: fui al videoclub yo mismo y pregunté a los dependientes si sabían de esa “peli con ratas que se te meten dentro y salen por la boca”. Fue una gran escena: un matrimonio maduro ayudando a un niñito a encontrar una película de asquillos. Pero no hubo suerte. Por aquella época (finales de los 80) los videoclubs estaban hasta los topes de películas que reunían parejas consignas en las degeneradas carátulas y, como todos sabemos, en un 99% los dependientes de los videoclubs no tienen ni puta de cine. Así que tiré la toalla. Me rendí, joder, porque ni el teleprograma (que tantas alegrías me daba) anunciaba ningún título sobre “ratas que se te meten dentro y salen por la boca”.

Coloquios freak inolvidables sobre qué puta película de “ratas que se te meten dentro y salen por la boca” hablaba, y nada, nada, joder, nada. No había manera, pero un buen día, ya con mis añitos aunque hace un buen puñado de años, un colega con el que solía intercambiar una media de 15 películas por semana, me facilitó el título que tanto impacto me causó en la infancia. Solo mencionarle “ratas”, “dentro” y “boca”, y ya tenía ubicada mi película. Me dijo: “Rats, nights of terror, de Bruno Mattei”, a lo que yo respondí: “¡Coño, claro, encima italiana! Ya decía yo que era muy explícita”. Pero él no la tenía, y tampoco sabía como conseguirla en aquél momento. De nuevo, tiré la toalla.

Soñaba incluso las escenas que mejor recordaba de ella, ya sabéis cuales. Mirando por internet, más crecidito aún y hecho un nostálgico, la programación de aquellos canales digitales que tantos buenos (y malos) títulos costrosos y de culto me proporcionaban, casualmente la encontré, si, la encontré, y con su título editado en España: Año 225, después del holocausto. “¡Hija de puta, llevo buscándote, prácticamente, toda mi puta vida! Casi hasta la palmo (quien sí la palmó fue mi coche) y yo sin encontrarte hasta ahora”. Pero era mentira. ¿Qué había conseguido? Solo su título en castellano, nada más.

Cómo acabé dando con ella es muy previsible, ya lo intuís, no hace falta que os lo diga. Y fue hace unos pocos días que la volví a ver, otra vez, después de casi dos décadas. A uno, muy puesto y creo que estoy en mi derecho a decir que bastante buen conocedor de este estilo de películas delirantes, no le gustó ya tanto como la primera vez, pero casi, ojo, no os creáis. Producida por la productora habitual de Mattei (Beatrice films) y firmando éste con su pseudónimo anglosajón (Vincent Dawn), Rats, nights of terror o, mejor, lo mismo pero en italiano, Rats, notti di terrore, hace de sus limitaciones un muy digno zurullo comercial, que saquea a Mad Max (hombre, claro) pero con intenciones encaminadas hacia otros derroteros, más sinvergüenzas y mucho más demenciales.

Escrita, en parte, por el locoteras de Claudio Fragraso (autor de las imprescindibles, para todo amante genuino de la serie Z hispano-italiana, Monster dog y Cosmos mortal), el sinsentido está servido. Como reza la fabulosa introducción que os he transcrito más arriba, se trata de una increíble (en todos los sentidos) caspa-ficción (un término que he visto escrito hasta en un libro) hecatómbica. Las ratas dominan el mundo y cuatro mataos muy mataos (alguien me dijo que cuando este mundo se vaya a tomar por culo sólo los punkis y los perros sobrevivirán), subsisten con más bien poco cerebro (y no es algo que crea intencionado en el guión). Todo está hecho una puta mierda y las ratas son feísimas. Mattei, sin un puto duro (una manera de hablar), da pie sin temor a diálogos de risa y situaciones inimaginables, dotando al metraje de buen ritmo y más sugerentes movimientos de cámara con dolly que zooms. Los protagonistas son bautizados con unos nombres que son la hostia (Lucifer, Lilith, Video, Chocolate, éste último puesto a una negra...), pero no más que sus pintas (de Rambo, punki güarro, legionario a hare krishna).

Pero lo mejor es su supuesta “lectura moral”, tomada no se sabe de qué forma: las ratas sustituirán a la civilización de la raza humana que siempre las habían puteado, aun a precio de mutar con ésta misma (cosa nunca explicada. Qué falta hacía, ¿verdad?). Tenemos un clímax soberbio con ratas filmadas fotograma a fotograma en una imagen antológica, que hace parecer a éstas potros diminutos que cabalgan a la caza de carnaza humana (¡y al ralantí!), y un típico asedio estilo La noche de los muertos vivientes que es ver para creer. Los efectos especiales no son tan buenos como a mi me parecieron de niño, pero reconocí al instante mis escenas favoritas, tan brutales como siempre: decapitaciones de cadáveres carcomidos por las ratas, estás saliendo por la boca de la gente en pasmosos primeros planos, gente reventada por ingestión masiva de ratas en su interior y una especialmente memorable, la ratita pillina que se le mete en el coño a una tipa y luego le sale por la boca. El final, con los “humanos” ataviados con máscaras de gas, peceras en la cabeza y trajes amarillos que viven bajo tierra saliendo a flote para matar ratas o lo que sea, consigue lo que pretendía: desorientar, alucinar, asquear, congelar sonrisas y abrirnos la boca de par en par y lo más importante, dejarnos este mensaje: lo que acabáis de ver NO-TIENE-NINGÚN-SENTIDO.

La mejor película de Mattei junto a su obra maestra, Apocalipsis caníbal. Es de un ridículo inefable y una gozada, ya por fin en mis manos para complacerme cuando y cuanto desee.

6 comentarios:

Crazy J! dijo...

¡Joder! Esta la echaron en Castilla la Mancha Televisión (gran contenedor de joyas zetosas)a las 2 de la mañana la pasada Semana Santa, y vi justo esa escena cuando las ratas le salían del cuerpo. La putada es que no tenía video y no pude grabarla. Tengo sangre de darme cabezazos con la pared.

PD: Y sí, su blog mola un huevo y el cine italiano setentero más aún.

Toby Dammit dijo...

Esa peli, en internet, es muy fácil de conseguir ahora. La tienes en descarga directa para descargar con pando y en el e-mule.

Súper Crítico dijo...

Me gustaría conseguirla ripeada en laserdisc, si no es mucha molestia.

Con mucho cariño,

S.C. de blogs

Toby Dammit dijo...

No problemo, Súper Crítico, compañero, que para eso estamos.

Pruebe a meterse un dedo en el culo cuando esté apunto de tirarse un pedo y obtendrá algo por el estilo.

Deme un beso con lengua, pero en el culo, si no es mucha molestia.

Aquí para usted, siempre.

Iveldie dijo...

Esta peli la tengo pendiente por ver desde hace un montón de años, la compré en vhs y nunca la llegué a ver (eso pasa cuando uno no tiene medida y compra más de cien pelis al año), luego la bajé en divx y tampoco la he llegado a ver... tu gran reseña me ha hecho entrar ganas de rescatarla, la cosa que no se no donde la grabé... de todas formas la veo antes de que acabe este año sin falta.

Saludos!

Marlon dijo...

Hey Tobby, esa peli yo la vi en el 87 en Honduras la llamaron"ratas despues de la Bomba" y me acuerdo de varias escenas, el tal lucifer (un vagete de cola de caballo) follandose a una chica, delante de los compañeros mientras dormian y que lo terminan corriendo del cuarto pq hacia mucha bulla cogiendose a la chica envuelto en una sabana solo pa que lo follen las ratas, a la chica esa que follaba con lucifer se le mete la rata en el coño que tu dices, recuerdo unos chicos punk que usaban unos coches como de rally armazon de tubos(al estilo Madmax)..no me acuerdo donde obtenian el combustible y el final recuerdo el dialogo cuando las ratas llegan vestidas de traje amarillo parecian humanos, caminando en dos patas, matando curiosasmente a las ratas de 4 patas con un gas y los sobrevivientes les preguntan si son amigos, y no le contestaban de hecho con la cabeza disentian, al final una de ellas se quita la putisima pecera de la cara y se deja ver la cara de rata y le dice que no y chilla creo..mira he querido volver a verla, pero entiendo que es imposible, para mi eso fue mas de 22 años mi memoria es buena como puedes ver, pero no abuso..yo si en serio si quisiera conseguirla en CD no mas no me recomiendes lo del pedo por favor, o al menos si sabes un link donde obtenerla, pues postealo al menos..mira que somos tan poquitos quienes podemos comentarla, pal caso veo que solo tu y yo hablamos un poco de ella...!