sábado, 14 de abril de 2007

Roma suicida

De absoluto culto y desquiciado como muy pocos, Macchie solari (Autopsy en USA y ¡Tensión! en su versión con cortes en nuestro país) constituyó el giallo desvirtuado (pensado para americanos) por excelencia en los 70. De momento, me ha sido imposible ver dos de las obras más famosas de su director, Armando Crispino, la prestigiosa El dios de la muerte asesina otra vez y la parodia de una parodia (El jovencito Frankenstein) Frankenstein a la italiana, pero para rarezas y singularidades spaghetti, Macchie solari es el despropósito que la audiencia de paladar más perverso espera.

Un prólogo desconcertante y espectacular, convertido en una rara maravilla audiovisual gracias a la increíble y terrorífica banda sonora de Ennio Morricone y los injertos de un volcán en erupción, basado en una serie de suicidios estremecedores, que nos son mostrados desde varios ángulos explícitos, da paso a un arranque del planteamiento no menos desconcertante: cadáveres frescos apunto de ser diseccionados por cirujanos en un hospital. Riñones, tripas y sangre a granel, mientras la protagonista, Mimsy Farmer, una maravillosa rubita hitchcockiana de patas largas, hermosa y excelente actriz norteamericana, sufre continuas alucinaciones visuales de sátiros y depravados cadáveres vivientes que la acosan, fruto de su insatisfacción sexual, y es cuando, por cierto, Crispino ofrenda la mejor escena de toda la película. Escalofriante y vertiginosa.

Una cadena de suicidios inexplicables sacude Roma, y nuestra protagonista, que está como una puta cabra, y un peculiar cura, rabioso, misterioso y enloquecido, son los encargados de intentar descifrar el gran secreto que se esconde tras los numerosos suicidios, aparentemente asesinatos. Entre pitos y flautas el espectador no pilla nada de nada hasta el demencial final, que esclarece el embrollo como el giallo clásico que no parece ser. Su exacta ambientación de thriller clínico rollo Coma de Crichton, pero pasada por un colador junto con tripis disueltos con matarratas, y humor negro, malamente dosificado y hasta confuso (broma macabra y perversión total, todo junto y revuelto, aunque de delicioso resultado), seguro inspiraron otra película europea que a mi me parece excelente, la aún podemos decir que reciente Anatomía.

Que nadie espere una filosofada del suicidio rollo Buttgereit (el de El rey de la muerte), Macchie solari es un giallo sui generis, no apto para cuerdos y amigos de la verosimilitud. Una realización hábil, que repudia lo convencional y se preocupa de atender con imágenes brillantes la psicología enferma de prácticamente todos los personajes; un guión incongruente sabiamente volcado a la locura, lo bizarro y lo morboso, logran el más difícil todavía: fascinar con firmeza y capacidad de sorpresa mentes calenturientas y amantes del arte de la degeneración. De ahí su desconocimiento y rango indiscutible de culto. No verlo es sacrilegio a éste blog.

3 comentarios:

ID dijo...

Yo lo veo, sí señor. Y este blog está molando. Y Anatomía mola también en toda su ortodoxia.

Toby Dammit dijo...

Es un verdadero honor tenerle aquí, Id.

A mi de Anatomía me mola hasta su secuela, con ese rollo Cronenberg de derribo y falta de reparo durante la primera mitad.

Julius H. MD dijo...

"Coma" es de Robin Cook.