jueves, 12 de abril de 2007

Ti rajo con una cuchillata in la oscuridata

A Bava hijo se le odia y se le ama, lo cual lo convierte en un cineasta auténtico. Lo aprendió todo de su padre, dirigiendo en parte, incluso, las últimas películas de éste, Shock y Cani arrabbiati, obras maestras las dos. Debutó en solitario tras las cámaras con Macabro, su obra maestra y favorita entre colegas de profesión de su país, Dario Argento el primero. A Lamberto se le subió a la cabeza tan buen recibimiento y prosiguió con algunos títulos baratos muy recomendables. Efectos sobrenaturales sería el mejor de ellos antes de que la mítica Demons besara el santo (y no me olvido de la sensacional Blastfighter, obra maestra del mejor cine de acción de la serie B spaghetti), que apadrinó un entusiasta Argento, pero a Una cuchillada en la oscuridad también se le tiene en estima. En él Lamberto se tomó al pie de la letra el guión de Sacchetti y Elisa Briganti y, en su versión íntegra, rodó un metraje de unos 105’ bien llevados, totalmente absurdos y delirantes.

El guapo Andrea Occhipinti es el encargado de ponerle musiquilla a una peli de miedo dirigida por una tipa con un gran sentido del humor (cosas de la coguionista, supongo) y alguien se está cargando al personal, a cualquier involucrado en el proyecto o tías. El argumento es éste, pero el guión es tan limitado y rutinario que no carga las tintas, al director le interesaba más llenar los huecos entre crimen y crimen con oficio y simplismo intelectual rollo “por qué rincón me va a salir el asesino del cuchillo” que presentar sospechosos, que también, también. Como buen giallo tardío (1983), es de agradecer su no muy marcada influencia del slasher yanqui y que juegue a convertir a Hitchcock en un locoteras spaghetti, parodiando, no se sabe si voluntariamente o no, a Psicosis.

Uno no puede aburrirse viendo esta agradable sinrazón si se predispone desde el principio a los fueros de un Bava hijo todavía no echado a perder, disfrutando, además, de algunas piruetas visuales sencillitas pero llenas de descaro y muy convincentes a ojos de todos. Metalenguaje casposo, sadismo por to’s laos y un asesinato inolvidable: la filmmaker estrangulada por un rollo de su propia película, en una metáfora brutal y verdaderamente conseguida; después de muerta, Lamberto coloca la cámara a ras de suelo y el asesino, dentro de cuadro y entre risas de lunático, le da vueltas en circulo al cadáver simulando el celuloide captando imágenes. Muy bonito.

Michele Soavi interpreta a uno de los personajes clave y el final, que justifica lo injustificable al más puro estilo Psicosis, me hace pensar a mi si Sacchetti sólo le estaba devolviendo un favor a la coguionista o si realmente se tomaba en serio éste puto disparate. Qué ganas tengo de conocer in person al gran Sacchetti y preguntarle algo que siempre le he querido preguntar: “Oiga, es usted consciente de que casi todos sus guiones son comedias, ¿no?”.

4 comentarios:

Norrin Radd dijo...

Me molaba tu otro blog,Toby,y me mola este.Sigue así,tronco.

Toby Dammit dijo...

Yo molo un huevo, macho. Gracias por recordármelo, tronco.

Hellhammercito dijo...

¡¡Saludos!!
¡Muy bueno el blog, si señor!
Y suculento...
ayy... este pequeño Lamberto que bien empezó y que mal está acabando, desde luego ésta peli para mí es de las mejorcitas junto con Macabro (y Demons, eso se sobreentiende), que ha hecho este tío, que empezó fuerte y se ha ido desinchando con producciones cada vez más cutres y malas, y esto no tendría por que ser algo negativo, lo realmente malo es que se ha vuelto aburrido hasta la médula.
En definitiva, que la eterna disyuntiva entre herencia y ambiente, en el caso de éste hombre, gana el ambiente, porque del talento del padre ha heredado poquito.
En cuanto a lo de que dirigió en parte Shock pues nada de nada, labores de ayudante de dirección como cualquier otro ayudante de dirección y punto. Hecho que él mismo confirma y también Daria Nicolodi, la prota de Shock que asegura que no rodó ni una escena de la película.
Ahora eso sí, hagamos justicia, colaboró en el guión, y es que a su padre le daba pereza lo de hacer guiones y el niño le ayudaba.

Toby Dammit dijo...

Pues del último Lamberto tengo pensado postear la peli de Barbie, que también es cine de horror italiano.

Malas y buenas lenguas aseguran que Lamberto, como bavísimo, no sólo escribió parte del guión de Shock y decía acción y corten en el rodaje como el ayudante de dirección que era, también se metió a dirigir buena parte del metraje respetando los dibujos originales de su padre. Lo propio hizo en Semáforo rojo.

Me cago en la puta ni os atreváis a llevarme la contraria porque me cago en Dios, aunque llevéis la razón.