sábado, 29 de septiembre de 2007

La baba de Bava

El caballerete Lamberto Bava se revolcaba entre fardos y fardos de liras debido al éxito de sus míticos Demons cuando con la punta de la polla se puso manos a la obra con La foto di Gioia (aquí conocida como Crímenes en portada), un giallo más del montón pero franco en sus limitaciones. Es, como parece nada más empezar, un softcore morbosillo y sanguinolento al que es prácticamente imposible achacarle males, eso si se es un fanático sin reparos del absurdo y grotesco suspense latino. Su simpática premisa promete lo que da, espectáculo de tetas, sangre, colores pastel y estilo detallista y personal (es una de las buenas de Bava hijo, que quede claro). La fotografía y las modelos son la excusa esta vez, y aquí resulta bien obvio que Bava farda de ser hijo de quien es, no repitiéndose jamás en secuencias de variada e ingeniosa composición y mostrándose ejemplar moviendo la cámara de un lado a otro. Bava no pierde el tiempo y nos sirve en bandeja de plata las mamellas gordas de Serena Grandi y la famosa cantante Sabrina, quien se interpreta a sí misma y luce un anonadador y estructural palmito (me cago en dios y en la cruz, ¡¡pero qué BUENA está esta tía, hostias!! Mmmh...), para acabar, de mientras (uy, un ridículo catalanismo), convenientemente frita por un enjambre de abejas hambrientas.
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El misterioso asesino da muy violenta muerte a sus presas siempre femeninas para luego fotografiar los cadáveres de ojazos abiertos en curiosas set pieces de baratillo. De quién se trata con todo el elenco de personajes por sospechosos nos pilla un poco por sorpresa, la verdad, aunque luego, como era de suponer, las razones criminales del asesino son un total y descabellado delirio con polla y huevos en lugar de pies y cabeza: un puto calzonazos, obsesionado con la tetuda y güarrona protagonista, ha estado llamado la atención de ésta para lograr que sus objetivos dejen de ser meramente masturbatorios para pasar a mojar el churro de forma más estúpida y subnormal imposible. Al final, sólo logra obligarla a enseñarle las tetas (¡¡pero qué tetas!!) y escupirle sangre en el estomago, esto último, al haber recibido en escopetazo en los mismísimos. Su happy end gira entorno al triunfo sexual de un adolescente inválido, también obsesionado con la tetuda y güarrona protagonista. Esto nacería fruto, por supuesto, de la obsesión por la tetuda y güarrona vecina del principal instigador del guión, Luciano Martino. El giallo erótico idóneo para que los niños y los niños adultos se hagan pajas al igual que lo hacen con las películas de Tinto Brass y Fellini. Dicho queda.
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Qué feo eres, cabrón

3 comentarios:

darkerr dijo...

Que buen blog, me gusta, mucha información interesante, felicitaciones¡¡ .

Tío Marvin dijo...

Esta me la he bajado hece poco, pero no sabía que salía Sabrina! Coño, esto hay que verlo, ya!

cantswor dijo...

La zorra de la protagonista, es Serena Grandi, la pobre mujer embarazada a la que le arrancan el feto para después comérselo crudito en Gomia, Terror en el Mar Egeo (aquí bajo el pseudónimo de Vanessa Steiger).
Para mentira, lo buenorra que sale aquí y lo fea que está en Terror en el Mar Egeo, si es que no parece la misma mujer!!