martes, 18 de marzo de 2008

La bahía de Mario

Mete a una manada de fans de Bava en una habitación, con todo tipo de armas blancas repartidas por cada uno de sus rincones, y hazlos hablar de Bahía de sangre. Seguro que acaban todos asesinándose entre ellos de formas distintas y flotando en un mar de sangre. Unos dirán que es una roña, otros que una de las últimas obras cumbre del genio italiano, y el resto que ni una cosa, ni otra, y es aquí en donde yo me incluyo. Propició al venidero slasher yanqui con su hipnotizante y avasallador recuento de muertes hiperbólicas y ultragores, inaugurando así un filón que aún hoy sigue y que, por ley, jamás debería de hacerlo. Aún siendo uno de los títulos menos fascinantes de Bava, con perfectos enredos en su composición plástica pero, a la vez, echando a perder el encanto intrínseco del estilo que caracterizó a su director a principios de la década en que se ubica Bahía de sangre, los 60, con un ya exasperante y desmedido uso del zoom, tan del agrado de Bava como del de los demás compatriotas suyos. No es la única pega, su ritmo es, a veces, extremadamente lacio y torpón, que avecinaba ya ése Bava en horas bajas descubierto en la, sin embargo, estimable Cinco muñecas para la luna de agosto, de similar estructura. Lo verdaderamente admirable de Bahía de sangre lo hayamos, con refinado descaro, en la, como siempre, impresionante foto del propio Bava (no olvidemos que a Bava le gustaba resaltar que era un director irregular y un fotógrafo extraordinario), que consigue elevar la película hasta el rango de lo incomparable y único. La cámara es una güarra pornógrafa de la sangre filmando los maravillosos asesinatos, obra de un primerizo Carlo Rambaldi, luego oscarizado por su labor realizada en el “muñeco de trapo” más famoso de la historia del cine, E.T. Sin duda, ése fue el aliciente que la encumbró e hiciera que pasara a la historia del cine de terror truculento y sinvergüenza.

Bava puteaba como nadie a los de su raza, para él eran meros pinchos morunos, mierda con la que salpicar y sacar arte de ello. Aquí se pasó tres pueblos e hizo que se asesinaran mutuamente para hacerse con los bienes de la bahía del título. Movidos por la codicia y la ambición, como políticos: psicópatas, pero asesinando directamente, en solitario y a sangre fría. Pero Bava era también un moralista, lo cual hacía aún más atroz su misantropía. Por eso, los asesinos que logran desembarazarse del resto de asesinos, tienen su merecido en un final famosísimo y caspitrónico que es todo un puntazo de humor negro hijodeputa. Lo más curioso es que, y os lo va a parecer a vosotros más que a mí, Bahía de sangre es una de mis películas favoritas, su conjunto absolutamente demencial y retorcido, pese a sus errores de racord casi imperdonables, como pasar por alto el no maquillar, ni hacer notar la reacción del personaje más lógica a posteriori, la cara de uno de los asesinos después de haber sido considerablemente frita, enternece, la perversa belleza de Claudine Auger es para mí ya un fetiche, y algunos asesinatos, como el del angustioso doble empalamiento con lanza a modo de orgasmo conjunto entre tres, los chavales que sufren el coitus interruptus más emblemático, sangriento y cruel de la historia del cine (luego imitado por la primera secuela de Viernes 13, como bien sabemos todos) y el espectador, que importunado se retuerce tanto como éstos, o mi favorito, esa puta maravilla de empalamiento (otro, sí) con la pobre víctima quedando colgada de la pared, después de haber sufrido una muerte lenta mientras escupía sangre, escena que, contemplada detenidamente y completa, supone el mayor logro de la película junto al doble asesinato del comienzo, también delicioso y de lo más barroco y conseguido de Bava, y la fascinante imagen que repercutirá hasta en nuestros sueños, al menos en los míos. Por razones comerciales, le faltó esto para llamarse La última casa a la izquierda 2, algo que siempre me pareció especialmente curioso.

Al bueno de Edgar Wright da gusto oírle hablar de Bahía de sangre y, concretamente, de uno de los trailers más bonitos de ésta aquí.

6 comentarios:

Salanova dijo...

A mi me encanta. Además, conforme va llegando el final cada vez es más sórdida y más tremenda: Desde los cada vez más crudos asesinatos hasta los excelentes flashbacks insertados(mención especial para el de Simon, que justo cuando acaba...vemos ¡Como le están matando!). Y la bella paradoja de un lugar tan bello, tan natural como la Bahía acaba siendo el centro sangriento donde el que pasa por ahí...acaba muriendo. También está la música en los asesinatos( mención especial otra vez a la escena de la muerte de Simon, que si se fija verá como cuando acaba la bella música la cabeza cae como señal de que ya ha acabado de morir). Preciosa, oiga.

Saludos!

Salanova dijo...

Y se me olvidaba ¡ Me parece que Bava fue de los primeros en hablar de especulaciones inmobliriarias y todo ese lío(y encima teñirlas de sanre)!

Anónimo dijo...

Eres un fenómeno...viva el giallo. Tienes tu reseña en sinovial.wordpress.com . Sigue y no dejes el blog!

Vida Putta y Sin Damitt dijo...

Joder, estos retornos se avisan, mendiós!

Anónimo dijo...

Muy buena reseña para una muy buena película.
No nos abandones tanto tiempo coñe!

adam brown dijo...

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